Thursday, November 30, 2006

Orígenes del Compañerazgo

A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.



ORÍGENES DEL COMPAÑERAZGO; LAS COFRADÍAS, COLLEGIA
FABRORUM Y GUILDAS DE OFICIO.

“¿Qué importancia tiene-dijo el em-
perador Valentiniano, el camino que uno es-
coja para llegar a la Verdad?. Lo que impor-
ta es saber que nunca llegaremos a descubrirlo.”
Indro Montanelli.



Introducción.

Toda la historia más o menos documentada se origina durante la Edad Media. Su inicio temprano ocurrió en Europa alrededor del 410 o 470 de nuestra e. V. coincidente con la caída del Imperio Romano de Occidente, (que por lo demás se sucedía desde hace ya bastante tiempo) y duró hasta el s. XV, alrededor del 1453 e.V., fecha en la cual cae Constantinopla en poder de los turcos otomanos marcando el fin del Imperio de Oriente y el fin de la Edad Media, abriendo paso al período del Renacimiento.
Sin embargo si deseáramos seguir estudiando, nuestra curiosidad nos podría llevar con una cierta seguridad hasta el Oriente, Babilonia, Asíria, Egipto y Grecia, recorriendo maravillados la huella dejada por el ingenio y la espiritualidad de numerosos pueblos.
Sin embargo hay rasgos comunes en todas estas organizaciones basadas en el trabajo operativo:
· El carácter gregario de la actividad humana que la impulsa a trabajar colectivamente buscando por ello formas eficientes de organización.
· Su búsqueda de protección de Dioses tutelares, que los interpretan y los guían.
· El carácter cerrado, secreto o misterioso (de la palabra latina Ministerium, mysteri o mestiere= ocupación u oficio), que le entrega a sus adeptos una propiedad Iniciática, por la cual se reconocen de los demás, otorgándoles a la vez una conexión espiritual y holística con el mundo que los rodea y el Universo.
· El hecho de que siguen siendo siempre organizaciones hechas por el hombre, con enormes virtudes y grandes defectos y por tanto sujetas a los destinos de la historia y de la época que les tocó vivir.

De ahí, Cofradías, Collegia Fabrorum, Guildas y posteriormente Logias, poseen un hilo conductor, llamado el Hilo Dorado, que los une en base a estos rasgos antes enunciados, agregando en la época más moderna, a partir del inicio reconocido de la F.M. especulativa, alrededor de 1717 en Londres, la preponderancia de la razón y el intelecto,- propiedades del ser humano-, como huellas dejadas por el Creador, para interpretar el Mundo y buscar una Verdad siempre huidiza.; nuestra Palabra Perdida.
Así se asoman a la historia la Francmasonería Iniciática. Su origen como tal, dada estas características del trabajo del hombre se pierde en la noche del tiempo.
Algunos autores la consideran nacida de una asociación de albañiles formada al construirse la Catedral de Estrasburgo en el s.XII (1.100 e.V.) en el período llamado Alta Edad Media (del siglo XI al XIII.).
En todo caso el único antecedente lo constituye un Manifiesto elaborado en una reunión de masones residentes en Estrasburgo e itinerantes de toda Europa en el 1275. Estos documentos desaparecieron con Anderson después de su Constitución de 1717 y aparentemente fueron destruidos.
Otros autores además de reconocer la continuidad del ya mencionado Hilo de Oro, agregan que en su formación durante la Edad Media, sufrieron la influencia de los Templarios, traídas del Medio Oriente y vehiculadas por Bernardo de Claraval desde su Monasterio en el Valle del Loira en Francia, alrededor del 1.115, a través de la formación de monjes y laicos constructores, para las tareas de la construcción principalmente de catedrales en Francia y Europa.
Sin embargo, los Misterios y Ritos de la Francmasonería y de los cuales es depositaria, son más antiguos y proceden de la transmisión regular de los Misterios del Mundo Antiguo: Egipcios, con Hermes Trimegisto, Griegos con el Pitagorismo, Platonismo y neoplatonismo y Romanos. De las enseñanzas cristianas primitivas, gnósticas y católicas, de los Cabalistas judíos de la Edad Media, de la Escuela de Alejandría, con Euclides, de los Rosacruces europeos, hasta los Hermetistas del Renacimiento y del s.XVIII.
Podríamos así concluir una especie de axioma histórico: La Francmasonería nace a la vida pública en la Edad Media, más nítidamente en la Alta Edad Media, pero su espíritu y sus significados más profundos se remontan a los orígenes de la civilización.
Este largo camino fue, es y será recorrido por muchos hombres, dentro de los cuales hoy estamos nosotros, seguramente maravillados y respetuosos de la nobleza profundamente humana de sus significados.

Desarrollo.-

Ya en los albores de la Humanidad, en la época del hombre primitivo, estos se organizaban para su sustento en cazadores y las mujeres, niños y ancianos como recolectores de frutos, semillas y bayas comestibles por las llanuras de Europa.
Posteriormente en la medida que se iban refugiando en cavernas como reparos naturales, aparece el tallado en hueso, la alfarería temprana, la pintura rupestre y la confección de herramientas de obsidiana y piedra común.
Este desarrollo continuo llevó a una organización más compleja, de grupos humanos numerosos, donde las necesidades se diversificaron, conduciendo a la división del trabajo de la comunidad, en labores tales como: la defensa, la religión, la medicina, la justicia, etc.
La economía de la sociedad en ciernes se desarrollaba también de manera más compleja apareciendo las clases sociales, o castas representadas por nobles, guerreros, sacerdotes, comerciantes, artesanos y esclavos.
Aparecen los grupos humanos establecidos, que se dedican a la agricultura y forman las primeras aldeas y villorrios desperdigados, en relación a cursos de agua, caletas abrigadas o bosques impenetrables. Aparece la navegación por ríos en Mesopotamia y Egipto.
Nacen y mueren los Imperios egipcios y babilónico, se crean y se fortifican ciudades en Europa, surge el reino de Israel, nace Zoroastro, surge y muere el Imperio Persa con Alejandro Magno y surge el Imperio Macedónico sobre las ruinas de Grecia Antigua., y en el año 509 a C se funda la República en Roma, dando origen al Imperio Romano (29 a.C. hasta el 395-410 d.C.).
Para que todos estos acontecimientos muy resumidos ocurrieran, fue necesario construir. Construir casas, defensas, armas, fundir metales, fabricar naves de comercio y de guerra, castillos, muros y templos.
Primeras Organizaciones.-
Así surgieron las Cofradías religiosa y de oficios, cuya primera huella parte desde Grecia antigua con las llamadas THIASOI. Solon (630-560a.C.) fue quien fomentó su creación. Se trataba de primitivas organizaciones o corporaciones, “con libertad de acción en todo lo que no se opusiera a la Ley”, formadas por profesionales y comerciantes.
La mayoría de ellas eran para adorar a un determinado Dios, donde se unían hombres libres, esclavos y extranjeros. Ingresaban voluntariamente, pero debían pagar un tributo, aceptar la autoridad colectiva y atenerse a estrictos códigos morales.
En Roma surgen los COLLEGIA FABRORUM, con su fundación en el 753 a.C. por mandato de Numa Pompilio sucesor de Rómulo su fundador.
La Leyenda dice que son los antecesores de las Guildas medioevales. Su primera finalidad fue imponer el orden entre sabinos y romanos. Sin embargo su comprobación histórica parte en el último período de la Republica (510 a.C.-31 a.C.). También se les llamaba corpora o corpus o fraternitates. El vocablo Collegio deriva del latín colligere que significa reunir.
El miembro del collegium era llamado collega, diciéndose de él que era un “corpus habetat” (perteneciente a un cuerpo).
El ingreso a ellos era voluntario y el nuevo miembro era llamado “receptus”, de ahí deriva el término “recipendario”.
Sus reglamentos eran establecidos por el propio collegium y controlados por la magistratura. Su administración era encargada a un Magíster y a un Decurión. Su sede era la Schola o Curiae y sus reuniones se hacían a puertas cerradas, prohibiéndose la entrada a extraños y profanos.
Se reunían en torno a un Ara del Dios que se veneraba: el Genios Collegium o protector.
Existían collegia de religiosos, bomberos, gubernamentales y profesionales. De artesanos o fabrorum, basureros, pescadores, enterradores, siendo el más importante el de Constructores.
La importancia de estos últimos derivaba de la construcción de obras públicas y de las campañas bélicas, donde realizaban obras de caminos y de reconstrucción ocupando la retaguardia de los ejércitos que se desplazaban destruyendo todo a su paso por Europa, Asia y el Norte de África..
Poseían un nombre propio: COLLEGIA CAEMENTARIORUM, o sea, Canteros, Albañiles y Constructores de Murallas. Sus símbolos estaban constituidos por sus herramientas de trabajo: sierra, martillo, mazo y compás y sus patrones llegaron a ser con el predominio del cristianismo “Los Quator Coronati”, cuatro mártires católicos mandados a asesinar por Dioclesano (285-305 d.C.) en la Panonia (actual Hungría) en el Danubio Medio.
Con la caída del Imperio Romano de Occidente en el 395 e.V. y su posterior desmembramiento por sucesivas invasiones, que se prolongaron por más de un siglo hasta la Fundación del REINO FRANCO Merovingio, por Clodoveo en el 496 y la fundación posterior del Sacro Imperio Romano por Carlomagno en el 771 e.V.;- según algunos autores-, un grupo de artesanos y constructores de esta organización se habría refugiado a las orillas del Lago de Como en el Norte de Italia, LOS MAESTROS COMACINOS, y habrían constituido el nexo para la formación de las Guildas Medioevales en Europa y especialmente en Inglaterra. Esto porque más tarde, una buena parte de ellos se refugiaron por un largo período de tiempo, de aproximadamente dos siglos (del 773 al 1000 e.V.) en los conventos Benedictinos (cuya propagación por Europa parte aproximadamente en el año 510 e.V), conservando las tradiciones iniciáticas y las técnicas de construcción de la época romana.
En aquellos años el corazón de Europa había logrado frenar el avance musulmán en Francia con Carlos Martel y posteriormente con Pipino el Breve y dado origen a la dinastía carolingia con el Emperador Carlomagno, Rey de los francos y Defensor de La Fe.
Sin embargo Europa como un caracol se encerró en sí misma ( app. del 700 al 1000 e.V.), perdiendo su identidad y atomizándose.
¿Como pensar en joyas y castillos o edificios, cuando durante dos siglos la mayor preocupación fue la de salvar la vida?
Artistas y Artesanos habían desaparecido y se escondieron, desarrollando trabajos menores, pero salvaguardando celosamente sus técnicas de construcción.
El oficio de constructor estaba en plena decadencia. Pero el germen se mantendría. Pasarían tres a cuatro siglos hasta conseguirlo esplendorosamente.
Su refugio fueron el estudio en los conventos benedictinos y las estructuras sencillas, sin pretensiones: casas cuadradas, de materiales ligeros, con patio y techo a dos aguas, con las que sobrevivieron.
Su organización era itinerante y se agrupaban en COFRADIAS que se autodenominaban “Hermanos de San Juan” al que consideraban su protector al igual que los “Cuatro Mártires Coronados”.
El poder feudal era férreo y algunas comunidades guiadas por Obispos, comenzaron a agruparse en Burgos, pequeñas aldeas, donde estaba la sede de la diócesis. Estas necesitaron protegerse de los señores feudales y construyeron murallas y defensas como recuerdo de las empleadas por las ciudades romanas. En su interior rebullía la vida: el comercio, estudiantes, eclesiásticos, servidores y artesanos.
En las costas de la Normandía y del Norte de Europa los conventos Benedictinos formados por Benito de Nursia ( Lombardía-Italia ) en el 510 e. V. protegían la cultura en bibliotecas, donde frailes copiaban minuciosamente libros de Oriente y Occidente y practicaban y desarrollaban oficios de albañilería y carpintería.
A esos conventos los rodeaba una población, de la cual surgieron campesinos y villanos que fueron formados en estas artes, transformándose en expertos Arquitectos, que lentamente se fueron esparciendo por el resto de Europa.

Las Antiguas Corporaciones, Guildas.-

El término Guilde se encuentra en la lengua OLD NORSE, antiguo idioma escandinavo. Su vocablo original GILDI (pago), transformado posteriormente en GELD (en alemán: dinero), no tenía solamente el significado de pago sino que implicaba también los sacrificios y tributos que se debían a un Dios que se adoraba.
Con ello se quiere relacionar su origen a asambleas o banquetes en honor a dioses paganos que practicaban las tribus germánicas y escandinavas primitivas.
Las Guildas danesas eran en honor a Odin.
Con las invasiones escandinavas y germanas a partir del siglo. V, estos vocablos pasaron a la península Británica donde se divulgaron como la palabra GIELD-tributo- en Inglés Antiguo o Anglo-Saxo.
Inicialmente se trataba de organizaciones militares que pasaron a conglomerarse con carácter societario permanente.
Algunas se transformaron en organizaciones mutualísticas de apoyo, protección y responsabilidad mutua entre familias consanguíneas. En Inglés “Peace guild”. Se propagaron por el Norte de Europa como defensa contra la piratería vikinga.
El Rey Ine o Ina que gobernó el Sur de Inglaterra desde el 668 al 728 de la e.V. promulgó Leyes que las organizaban dando origen al mutualismo temprano en Inglaterra.
Alrededor del 1100-1500 e.V. se transformaron en asociaciones de personas con similares intereses u ocupaciones, como las asociaciones de comerciantes y las de profesionales. Sus miembros debían pagar para pertenecer a ellas.
Fue en Inglaterra cuna de la Masonería especulativa donde se usó y se definió la organización de las Guildes profesionales-operativas, llamadas también Company, Corporation o Mistery.
Mystes era alguien iniciado en algún secreto que solo se podía dar a conocer a través de una Iniciación. Estos provenían de la época romana con el culto a Jano de los Collegia fabrorum, los cultos a Dionisio, Isis, Mitra etc.
La difusión del Cristianismo que se apoderó de ellas, agregó lo suyo con los Misterios de la Trinidad y de la Resurrección.
Estas Guildas eran sociedades fraternas que tenían un santo patrono y representaban escenas morales o religiosas. Aún hoy día prosperan como Cofradías religiosas en España y otros países europeos.
Otras asociaciones eran las Guildas de la Industria y del Comercio, que eran asociaciones que protegían intereses comerciales o profesionales, aunque también cumplían funciones mutualísticas y religiosas.
Estos cuatro tipos fueron los predominantes en aquella época, cuando Londres era habitado por 40.000 personas, París por 80.000 y Venecia por 100.000.
Como se puede apreciar, su factor de unión era el comercio y la manufactura y producción de bienes.
Su despertar fue impetuoso y en pocos años se esparcieron por el Norte de Italia, orillas del Rhin, la Campaña Francesa y los alrededores de Colonia. Dando lugar a Ferias itinerantes que recorrían diversos estados visitando las ciudades libres del yugo de los señores feudales.
Este comercio creciente y las actitudes monopolistas que derivaron hizo que decayeran y comenzaran a aparecer claramente diferenciadas las Guildas de ARTES Y OFICIOS.
En las Guildas de Artes y Oficios, el comercio y la artesanía no estaban separados. Los artesanos fabricaban y vendían sus productos a los comerciantes, o bien los producían y comerciaban ellos mismos.
Como la difusión del comercio, disminuyó los precios, comenzaron a subir los costos de los productos artesanales y por ende del valor del trabajo de estos, lo que dependía de la habilidad y la cotización del o de los artesanos en el mercado laboral de la época.
Esta transición llevó a una lucha entre comerciantes, que deseaban productos baratos para comerciar caros y los artesanos que entregaban productos con elevado valor agregado. Estas luchas no siempre fueron pacíficas y en muchas oportunidades degeneraron en verdaderas confrontaciones. Así entre los s.XIII y XIV hubo fuertes agitaciones gremiales, especialmente en Alemania la “zunftrevolution”, hasta establecer la llamada “Constituciones de las Guildas”
( zunftverfassungen) del cual los documentos de Estrasburgo y el de los Canteros de Bologna fueron sus antecesores.
A partir de este acontecimiento las Guildas de Artes y Oficios se terminan imponiendo dando lugar a la organización de Guildas de Constructores.
Su concepción básica estaba basada en el secreto del oficio, al que se ingresaba con una Iniciación, a la especialización y a la profundidad en el cultivo del arte que los unía.
Cada miembro pasaba a constituir un Universo particular, donde se concentraban sus relaciones laborales y sociales y se cuidaba colectivamente de su bienestar y de su trabajo.
Estas mismas Guildas son las que forman posteriormente centros educacionales para las generaciones futuras de artesanos, dando un fuerte impulso a la base cultural de la sociedad de la época, a las artes y a las ciencias.
Así se contó con el recurso humano necesario para la construcción de muros, castillos, hospitales y catedrales.
Las Leyes, se encargaron de hacer obligatoria la pertenencia a una Guilda para poder ejercer un determinado oficio.
Las Guildas de Constructores eran dirigidas por maestros y estaban conformadas además por compañeros u oficiales y aprendices. Sus reglamentos eran estrictos y contemplaban no solo una regulación de las obligaciones laborales sino que también la regulación de comportamientos éticos y morales y la exaltación de la solidaridad y la fraternidad entre sus componentes. Para esto es interesante revisar el Manuscrito Regius (app.1390) y el Manuscrito de Bologna (1248) entre otros.
El maestro o Constructor, bajo cuya planificación y dirección se iniciaban las obras, establecía en el lugar de trabajo un galpón cerrado llamado Logia, donde aprendices y compañeros se reunían para discutir sobre la ejecución del trabajo, revisar sus herramientas, dormir y comer.
Todo lo que se hablaba o se decidía en su interior era estrictamente secreto y su trasgresión contemplaba penas severas para el trasgresor.
Estas corporaciones de artesanos cuidaban celosamente sus intereses gremiales, pero cada maestro en la obra era autónomo en sus decisiones en el marco de la reglamentación vigente.
Los maestros constructores eran principalmente laicos, educados en variados artes y ciencia, cultos, con la mejor educación de la época, y colocaban especial atención a la educación de los aprendices para que fueran un reflejo de la excelencia del maestro.
Basados en esta cultura es que se introduce en ellas, en la Iniciación y en el reconocimiento o retejamiento, así como en el trabajo de las Logias el hermetismo proveniente de Egipto y Grecia.
Así introdujeron además las teorías y conocimientos pitagóricos sobre los números, la proporción áurea y el número de oro, la cábala y la Astronomía y les dieron características rituales.
La especialización posterior en equipos de :maestros constructores, compañeros albañiles, canteros, carpinteros y aprendices respectivos, llevó a la creación de equipos ad hoc para acometer determinadas tareas como por ej. La construcción de Catedrales.
Esto les hizo ganar prestigio y formar una verdadera élite con franquicias especiales, como aquella de poder trasladarse por Europa en relación con las obras que se iniciaban. Así se empezaron a denominar: freemason, francmason, freisteinmettzen o liberimuratori.
Los que se desplazaban eran fundamentalmente los compañeros, quienes debían realizar estos viajes para aumentar sus conocimientos y experiencias antes de convertirse en maestros.
Se dirigían al maestro en el nuevo lugar y este previo reconocimiento lo introducía como un miembro más de la Logia. Estos venían desde cualquier parte de Europa donde faltara el trabajo o el gobernante fuera autoritario.
Para el compañero lo importante era demostrar su condición de tal, y cumplir con las normas del sistema de formación adquirido y no ser un farsante o “cowan”.
Así surgió el término “Compagnonnage” que es típicamente francés, para definir esta propiedad itinerante, del cual hay constancia ya a partir del 1360 en Rouen y entre 1438 y 1445 en Dijon. Esta constancia se refiere a “obreros pasantes” y fue de carácter oral pues las logias acostumbraban a quemar todos sus documentos una vez al año para evitar que cayeran en manos extrañas.
Es en Francia donde surgen estas asociaciones de masones trotamundos, restos de antiguas sociedades secretas y esotéricas que presentaban cierta similitud con la posterior masonería especulativa. Este movimiento estaba formado exclusivamente por compañeros y para su ingreso tenían que pasar por tres etapas: Adopción, Recepción y Finición. A esta última etapa se le llamo posteriormente “Iniciado”.
Algunos autores señalan su origen en los templarios que llevaron numerosos obreros al Oriente con un estatuto llamado “El Santo Deber” donde se establecía el sistema de compannonage. Sin embargo la orden se disolvió alrededor del 1312 y es solo en el s.XVII que se sentaron las bases legales del “Compannonage” en Francia.
Algunas de ellas subsisten hasta nuestros días y el conocido Tour de France forma parte de esta tradición.

Conclusiones.-

· Las organizaciones humanas basadas en el trabajo, se remontan a los inicios de la Humanidad y son la base de las presentes durante la época Romana y la Edad Media
· Todas ellas son de origen mutualístico, de protección de grupos y gremiales. Su carácter es de asociaciones cerradas, reglamentadas e Iniciáticas, trasmisoras de secretos del oficio, normas éticas y morales, conocimiento y cultura.
· Desarrollan ritos secretos basados en antiguas culturas ligadas a una Tradición Primordial presentes en el Hermetismo, la Cabala, La Geometría y la Numerología heredadas principalmente de los egipcios y griegos.
· Su relación con la masonería moderna no es directa. Sin embargo sus tradiciones y conocimientos forman parte de la herencia cultural de la masonería actual.

S:.F:.U:.

R.Rojas
R:.L:.Abnegación Nº 48
Plancha de Arquitectura Fiesta del Compañero
Valle de Viña del Mar - 2006

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